
Esta foto fue tomada un año antes de que Victoriano y yo nos conocieramos. La foto es un recorte de la que tenemos de la boda de su hija mayor, Lolina, en el año 1964. Han pasado casi 17 años desde la foto anterior y la dura posguerra de las Medianías pasa factura. Victoriano ya es un hombre con carga y su mirada nos ofrece trabajo, lucha y entrega total a su familia en tiempos realmente duros. Su piel está limpia y su tímida sonrisa no termina de ocultar por discreta satisfacción que es un buen y feliz día para su hija.
Solo han pasado 5 años desde el Plan de Estabilización de los López y España sigue siendo un país realmente pobre, más aún las montañas de Gran Canaria, y aún más quien trabaja tierras de secano y espera, junto a Esperanza, que caigan cuatro gotas. Hay años malos, y otros peores.
En próximos comentarios pondré su primera nómina oficial, una pesetas semanales, por peonadas en tierras de los Samsó. El fue uno de los que abrió los hoyos para plantar ese pinar tan hermoso e inflamable que en los años cincuenta y sesenta colocaron en Las Solapillas, entre Marente y El Marqués. Arrancando tierra, asurcando con yuntas, ordeñando vacas, segando en las Majadillas, "tira pa riba tira pa bajo"....viviendo y desviviéndose por los suyos.
Gracias Pale.


